La Real Sociedad vence a la Unión Deportiva Salamanca en un buen partido que no peligró en ningún momento. Agirretxe marcó el tanto de la victoria y el joven canterano Ros debutó con el primer equipo.
Habría que preguntarle a Ros qué se le pasó por la cabeza cuando Markel Bergara se giró al banquillo al cuarto de hora de empezar, pidió el cambio y Juanma Lillo le señaló y le dio los galones de la dirección del juego de la Real. El joven canterazo de la Real debutó con la camiseta del primer equipo y se erigió en uno de los grandes protagonistas del encuentro. Plantó su base en el centro del campo, hizo y deshizo a su antojo, no se arrugó y algunos de los que jugaron a su alrededor lo agradecieron.
El efecto Ros, caló en Rivas. El veterano centrocampista se destapó e hizo uno de los mejores encuentros de esta temporada. Viendo que Ros tenía su parcela bien resguardada se tranquilizó, lo que le llevó a jugar a placer: anticipación, contención e incluso dirección como nunca antes le habíamos visto. El resultado ya lo conocen: buena circulación de balón y llegada arriba para buscar a Necati y Agirretxe que formaron dupla atacante desde el inicio ante la ausencia de Abreu.
Presión dura a la salida de balón rival
De este modo, Juanma Lillo apostó por un 4-4-2, lo que fue una novedad esta temporada, con Bravo en portería, Castillo, Labaka, Ansotegi y Gerardo en defensa, Markel y Rivas en el doble pivote, con Prieto y Moha abiertos en banda, y Agirretxe y Necati en punta.
En frente estaba el Salamanca. Un equipo que, como la Real, tenía que ganarlo absolutamente todo y esperar el fallo de los demás para buscar el ascenso. La batalla parecía estar asegurada, aunque la Real se encargó desde el inicio de tener el balón para no permitir a los locales ni la más mínima oportunidad. La presión ejercida a la salida del balón del Salamanca daba sus frutos y el equipo lograba robar muchos balones que permitían crear ocasiones.
Debut de Ros
Ante la superioridad txuri urdin, el Salamanca intentó coger a los de Lillo a la contra y cerca estuvo de batir a Claudio Bravo, que desbarató, primero, una oportunidad de Paulo Sergio, y salvó un mano a mano a Miku, después. Para entonces ya se había producido el primer contratiempo. Markel Bergara notó un tirón en el muslo y pidió el cambio. La plantilla de la Real este año es muy corta, lo que había obligado a Lillo a convocar a cuatro canteranos. La lesión de Markel, obligó a Lillo a mover ficha. Miró su banquillo, y optó por darle la oportunidad a Javi Ros, en lo que suponía simplemente un cambio hombre por hombre, además del debut de Ros con la camiseta de la Real.
Los txuri urdin siguieron a lo suyo. Estaban jugando a placer en ataque y sólo había que esperar a que llegara el gol. Corría el minuto 35 cuando Xabi Prieto se arrancaba por banda, metía un centro al interior del área para la aparición de Agirretxe que hizo un gran control y ejecutó un potente disparo a la escuadra de la portería salmantina. El partido se ponía muy de cara, e incluso la Real pudo irse al descanso con una ventaja mayor si Xabi Prieto y Moha hubieran aprovechado sendas oportunidades.
La Real pudo matar el partido
En la reanudación la Real no se fue atrás. Siguió presionando la salida del balón local con ganas de finiquitar el partido. No hubo ningún gol más, aunque la Real tuvo oportunidades para marcar y volverse a Donostia con una victoria más abultada. Necati, que partió de salida, estuvo cerca de marcar en dos ocasiones y volvió a demostrar que primero mira la posición de sus compañeros para intentar asistirles. Puso un buen balón a Agirretxe, que no llegó ya que un defensor salmantino se cruzó justo antes de que Agirretxe llegara para plantarse sólo ante el portal de Biel Medina.
El Salamanca empezaba a estar desesperado. Trataba de irse arriba y buscar portería, sin suerte, lo que permitió a la Real salir a la contra y pisar área rival con asiduidad. El colegiado no decretó un claro penalty sobre Diego Rivas, y Marcos, que saltó al campo mediada la segunda parte, falló una clara ocasión tras un gran pase de Ros. Los cuatro minutos de descuento decretados por el colegiado no hicieron peligrar la victoria de la Real, que sigue aferrándose a las matemáticas.
Mientras los números sigan cuadrando la Real no va a dar su brazo a torcer. No nos engañemos, el ascenso está poco más que imposible, pero ver que el equipo parece seguir convencido de que ganándolo todo el milagro puede ser posible es algo que se agradece.
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